Coincidiendo con el Día de los Estudiantes, me ha parecido el momento ideal para hablar de un tema que les afecta de lleno: la ansiedad ante los exámenes.

¿Qué es la ansiedad ante exámenes?

Se trata de un conjuntos de síntomas como mareo, cansancio, dolor de cabeza o molestias estomacales, además de un flujo constante de pensamientos automáticos que aparecen cuando alguien tiene que realizar uno o varios exámenes seguidos. Por este motivo, los casos de ansiedad entre adolescentes y jóvenes son muy frecuentes en las consultas en época de exámenes.

Sentirnos nerviosos antes o durante la realización de un examen es normal. Estamos ante una situación donde se nos está evaluando y eso puede generar un poco de tensión. El problema llega cuando esa ansiedad se convierte en algo irracional y nos impide controlar nuestros impulsos, o nos genera un malestar psicológico duradero. Algunas personas comen sin control cuando tienen varios exámenes o son incapaces de concentrarse para estudiar porque tienen la cabeza llena de mensajes negativos.

¿Por qué se nos acelera el pulso o temblamos cuando estamos muy nerviosos?

El responsable de estos síntomas de la ansiedad es el sistema nervioso autónomo. Nuestro cuerpo se prepara para enfrentarse a una situación que analiza como peligrosa. En consecuencia, nos aumenta el ritmo cardiaco, incrementa la frecuencia con la que respiramos, lleva más sangre a los músculos, etc. En resumen, lo que experimentamos cuando tenemos ansiedad no son más que los cambios que provoca nuestro cuerpo para huir de algo peligroso aunque lo que tengamos delante no sea racionalmente peligroso, como en este caso, un examen. 

¿Y por qué me pasa esto si un examen no es peligroso?

Como todos los problemas de ansiedad, este viene precedido por la parte cognitiva, es decir, lo que pensamos. Explicándolo de manera sencilla: en la vida nos pasan cosas que nosotros analizamos según nuestras creencias y valores, y a partir de ese análisis nos sentimos de una forma o de otra. Por ejemplo, si ante un examen mi análisis de la situación y posterior pensamiento automático es “voy a suspender porque no soy capaz ni de coña de estudiarme todo esto”, lo más probable es que me vea superado por la situación y sienta que no tengo las capacidades suficientes para afrontarla. 

¡Cuidado! Con esto no quiero decir que cambiando los pensamientos negativos por otros de tipo: “voy a sacar buenas notas en todos los exámenes porque soy un/a máquina” la ansiedad vaya a desaparecer y vayamos a aprobar por arte de magia. El proceso es algo más complejo.

-Para enfrentarse a cualquier tipo de ansiedad lo más recomendable es ponerse en manos de un/a psicólogo/a, pero mientras tanto puedes probar con técnicas de relajación

-Tener un buen ambiente de trabajo y organizarse el tiempo de estudio es lo ideal para no dejar todo para el último momento. 

-Y por último, analizar qué mensajes negativos nos mandamos a nosotros mismos también puede ayudarte a descubrir cuáles crees que son tus debilidades y por qué eso te da tanto miedo. 

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